El desafío nunca fue solamente lanzar una bicicleta con una gráfica inspirada en el Mundial. La conversación siempre iba más por otro lado: cómo transmitir ese orgullo colectivo y esa emoción que todos vivimos de una manera tan argentina.
Ahí es donde el diseño de producto se pone interesante, cuando también puede ayudar a construir una identidad emocional y cultural, no solo algo funcional. En conjunto con el estudio Pileta logramos convertir toda esa intención en una identidad clara y con mucho carácter.